Hyleg

Con el sol apostándose en el horizonte
y la larga noche dejando su cegador oscuro,
la vida con su color sacado de una piel pulverizada
vierte el agua... inigualable néctar.
Copa de caballero en su corcel, mirando al futuro,
otorgame o tú, divino dibujo de fuego fatuo, acortar
esta larga espera.

Simultáneamente me enfrento a dos horizontes,
cada uno de ellos a un lado del astral,
focalizando en el centro mi dolor extremo,
consigo ver algo de claridad, este eje del yo frente
al tú, me deja casi sin aliento.

Estellium odioso, te cebaste en mi, como tú mejor presa
y ahora te culpo, de todo lo que soy.
Sin salida legitima, y hasta que tú quieras, me tienes a
tu merced sin pensar más, en tu crueldad.
Cavilo y cavilo buscado cobijo, lejos de tu tempestad.

Las recomendaciones no sirven y las promesas tampoco.
No soy presente, ni pasado, ni futuro, ¿qué soy? ¿quién soy?
Solo un retrato en composición, apenas llego a apreciar el
pequeño esbozo.

La locura efímera del arrebato y la nada, algo se me escapa.
Me dribla en la esquina y no consigo atraparlo, se ríe de mí
el destino, y con su risa me llena de profundo negro el corazón.

Tal vez tú, adorada luna seas capaz de hablar bien de mi, o tal
vez tú mi bella venus, hagas de intermediaria en esta posible
angustia vital, que ya dura demasiado.
Si yo fuera medico y pudiera diagnostico hacer, te diría que tu
marte poderoso dieras un corte a este nudo como hizo alejandro...
Sin mencionar al más grande protector y hyleg de mí fuerza, te
diré que la fortuna y su opuesta son esquivas y burlonas más sabre
sacarle jugo al fruto que me den...

Carmen Rochera
19/08/2010
14:14h
Valencia

Comentarios